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domingo, 30 de octubre de 2011

El “Noa Noa” (1979)

Juan Gabriel, el hijo adoptivo, -como casi todos nosotros-, más prominente de Ciudad Juárez, unió talentos con el camarguense Gonzalo Martínez Ortega para completar una trilogía que al menos en sus 2 últimos componentes tendría un decidido tono autobiográfico. La cinta que hoy nos ocupa corresponde a la segunda parte. Las expectativas podrían haber sido bastante pobres a juzgar por que el proyecto inició a sólo 6 años del debut discográfico del cantautor, aunque ya en ese entonces los mejores intérpretes nacionales habían hecho éxitos de una considerable parte de su cancionero. Este tipo de trabajos casi siempre se emprenden con la voluntad de rendir homenaje a un personaje ya fallecido, dándole el reconocimiento que nunca tuvo en vida y gozando de los beneficios de su tardía celebridad, cumpliéndose así el conocido proverbio de que “nadie sabe para quién trabaja.” No fue ese el caso aquí, y lo que bien pudo haber sido un monumento erigido a su propia vanidad por el cantautor mismo termina siendo un interesante testimonio de la incertidumbre que caracterizó los primeros años de su existencia y su carrera.



Algunos de los detalles son sumamente melodramáticos y artificiales. Al menos en esta entrega el componente visual es bastante limitado, recargando casi todo el dinamismo de la acción en el diálogo. La introducción, por ejemplo, si acaso nos rehusamos a irnos con la finta de que Martínez Ortega trata de aplicar sus vastos conocimientos del cine vanguardista adquiridos en sus tiempos como becario en la Unión Soviética, resulta inverosímil, cachiruleada y de pésimo gusto. Un grupo de bailarines ejecuta frenéticos pasos sobre la reducida pista del “Noa Noa,” ahora convertido en discoteca, al ritmo de una secuencia súper impuesta en donde Juan Gabriel interpreta una melancólica canción, evocando sus dificultosos pininos como cantante cuando el lugar tenía el giro de bar. El recinto está completamente iluminado, y entre el inicio de la canción y el final hay considerables silencios durante los cuales el bailoteo continúa. El resto de los prolongadísimos segmentos musicales desentonan asimismo con el mencionado propósito de la obra y arruinan el flujo rítmico irremediablemente, a pesar de que la banda sonora por sí sola es sumamente rescatable. En tiempos del estreno de la película, tal como ahora, las dudas sobre la preferencia sexual del personaje principal eran parte de la mística que le rodeaba y uno de los principales atractivos respecto a su personalidad. Sin embargo, aquí se le atribuye una relación platónica, de tintes sumamente aberrantes, con una misteriosa chica de El Paso, Texas, lo cual diluye la verosimilitud con la que trata de manejarse esta obra de tono, insisto, testimonial.

Sin embargo, a mi gusto, la obra se beneficia de un mayor número de aciertos que desventajas. Martínez Ortega, el también escritor de la obra, hace una labor destacable en cuanto al rescate del vocabulario fronterizo, con sus virtudes y defectos. La aplicación de los registros de nuestro lenguaje popular, tremendamente áspero cuando los sureños o extranjeros lo comparan al suyo, se aplican apropiadamente a los estratos sociales donde se manejan respectivamente. En la mayor parte, Juanga, utilizando para su personaje su viejo nombre artístico, Adán Luna, no niega su contacto, bastante cercano, con los sectores más marginados del entorno donde le tocó desenvolverse y en los cuales vio la única alternativa para canalizar sus inquietudes. Es chistoso escuchar alguna que otra grosería en su boca cuando se dirige a sus amigas prostitutas, con las que convivió cotidianamente, lo cual no por ello deja de ser factible. Meche Carreño brinda una interpretación que, aunque no sin sus momentos de exagerado histrionismo, rinde tributo a las mujeres juarenses que en circunstancias forzosas tuvieron que desempeñarse en ese oficio tan ingrato, reflejando una buena parte de la problemática a la que seguramente se enfrentaron. Federico Villa, aquel fallido intérprete ranchero que jamás se destacó como actor tampoco, sorpresivamente nos brinda una convincente interpretación doble como el enloquecido padre de Adán, por un lado y Lupe, su hermano mayor por el otro. La experimentada doña Leonor Llausás hace lo propio en el papel de la madre del cantante. En los diálogos que el protagonista desarrolla con ambos personajes, se ponen de relieve no sólo las objeciones que en el ámbito personal el cantante tuvo que enfrentar debido a su vocación, sino interesantes debates respecto al oficio artístico que bien pueden aplicarse en el ámbito general. Por muy trillado que esté el motivo, en su modo particular de subrayarlo, Martínez y Juanga consiguen darle más profundidad de la que comúnmente se le da a la moraleja de que será siempre dentro del propio núcleo familiar en donde encontraremos la oposición más fuerte a nuestras inclinaciones vocacionales, si acaso éstas se encaminan prominentemente a las artes o las humanidades, que son arriesgadas y nada tienen que ver con la “productivad.” Se nota que Juanga hace un esfuerzo supremo por abrirse y poner sobre la mesa los factores de más peso respecto a su difícil formación que por autoproclamarse un ídolo ejemplar. Algunos opinarán lo contrario, mas nuestro protagonista saca a la luz algunos episodios muy recónditos de su infancia que pueden prestarse a confusiones bastante maliciosas, incluyéndolos con el propósito de recalcar que el conocimiento adquirido en la experiencia es más valioso que el genio innato en sí. Como ejemplo, podemos citar el episodio en el que se opta por inscribírsele en la sección de paga de la escuela de artes y oficios, dependencia estrechamente relacionada con la correccional juvenil local, por las constantes “diabluras” que cometía en los lugares de trabajo a donde su mamá, quien se desempeñaba la mayoría del tiempo como empleada doméstica, tenía que llevarlo forzosamente. Tomemos en cuenta que en aquel entonces no existía la institución de la “guardería” y que las criaturas eran responsabilidad de las madres exclusivamente.

Ya también desde ese entonces, y Martínez lo pone de relieve, era bien sabido que el alimento más socorrido por nosotros los juarenses es el burrito.

Además, con todo y lo poco que como reto el componente propiamente cinematográfico debe haber representado para los técnicos, hay momentos, especialmente en lo que toca a la fotografía, de belleza incalculable, al menos para aquel que creció en Juárez. Me dejó boquiabierto el momento en el que Juanga declara que “las luces de la ciudad lo atraían mucho,” a raíz de lo cual comienza a surgir su inquietud de expresarse artísticamente. Esta confesión se da en un cuadro en el que se captura el horizonte juarense nocturno, con sus luces multicolores acomodadas caprichosamente, que jamás seré capaz de comparar con nada en el mundo. Otro plano particularmente bello es uno donde Adán acompaña en la larga trayectoria que seguían a pie, en tiempos muy anteriores a la “rutera,” a su madre camino de regreso del trabajo a casa. En él se aprecia el ocaso juarense, en cuya exquisitez no seré el único en insistir, sino también infinidad de meteorólogos alrededor del mundo y también el multilaureado documentalista Ángel Estrada en su obra “Tierra Prometida.” En ella, se hace la observación, -que lo suyo tiene de erróneo como de cierto-, de que lo único bonito de Juárez es su atardecer. Lo más interesante es que esta obra no se filmó en estudios ni reprodujo artificialmente la realidad en la que se basó. El mismo Juanga y los bellos escenarios de la calle Juárez y su paralela la Mariscal son testigos de la voluntad de hacer de ésta una obra auténtica.

En fin, “El Noa Noa” es una de las primeras películas donde, como en “Espaldas Mojadas” de don Alejandro Galindo, se le reconocen a nuestra ciudad patrones sociológicos distintos a lo que se concebía en la época de la “dictadura” priísta como la realidad nacional uniforme, según quienes, temerosos de las picaduras de alacranes, no asomaban las narices a estas abrasantes latitudes de nuestro país. Tal vez hubiera sido bueno poner de relieve para una mayor profundidad el “amaneramiento” del protagonista de nuestra cinta, que debe haber sido uno de los factores más determinantes en su sendero, pero conformémonos con saber, en sus propias palabras, que “lo que se ve no se pregunta.”

Aquí hay un link a uno de los segmentos musicales de la película. Por muy en contra que hallan ido del ritmo de la trama, no dejan de ser joyas por sí mismos, sobre todo tomando en cuenta las bellas melodías que les dan razón de ser. La gráfica de este post corresponde a uno de los discos de los cuales se extrae la banda sonora de nuestra película (o su secuela, no recuerdo en este momento). Corresponde al año en el cual se realizó esta película el mismo en el que mis pobres padres se aventuraron a probar suerte por acá. Escribo este post mientras escucho el pegajoso ritmo y la reveladora verdad de la letra de "La Frontera," y la emotiva declamación que hace nuestro bardo en "Eternamente Agradecido." Dejando de chascarrillos, se me nublan los ojos de forma que no puedo ver ya ni lo que estoy escribiendo y se me hace un nudo en la garganta tal que parece no dejarme seguir, como si fuera en su lugar a decir a viva voz estas palabras. Diré por último que Juaritos es una ciudad muy mantenedora que a todos tuvo qué darnos.

lunes, 21 de marzo de 2011

Master para Audio Ozone4

Danzonera
Ozone 4
- Genre Specific Mastering
Drum&Bass Master Boost

viernes, 1 de mayo de 2009

Intensidad de sonido

Intensidad de sonido

La intensidad de sonido es la magnitud física que expresa la mayor o menor potencia de las ondas sonoras. Hay dos unidades en las que se suele medir:


- Se puede medir en watts por metro cuadrado o [W / m2]. Un [W / m2] es la intensidad de un sonido que al ser absorbido por una superficie de un metro cuadrado disipa una potencia de 1 watt.


- Se puede medir en decibeles con respecto a una intensidad de referencia dada por I0 = 10 − 12[W / m2].


- La sonoridad es un concepto distinto, representa una medida subjetiva de la intensidad con que una persona percibe un sonido.


Decibel

Se denomina decibel a la unidad empleada en Acústica y Telecomunicaciones para expresar la relación entre dos potencias, acústicas o eléctricas.

El decibel, símbolo dB, es una unidad logarítmica y es la décima parte de un bel, que sería realmente la unidad, pero que no se utiliza por ser demasiado grande en la práctica.

El bel recibió este nombre en honor de Alexander Graham Bell, tradicionalmente considerado como inventor del teléfono.


Aplicaciones en Acústica

El decibel es la principal unidad de medida utilizada para el nivel de potencia o nivel de intensidad del sonido. En esta aplicación la escala termina por los 140 dB, donde se llega al umbral del dolor.

Se utiliza una escala logarítmica porque la sensibilidad que presenta el oido humano a las variaciones de intensidad sonora sigue una escala aproximadamente logarítmica, no lineal. Por ello el bel y su submúltiplo el decibel, resultan adecuados para valorar la percepción de los sonidos por un oyente. Se define como la comparación (relación) entre dos sonidos porque en los estudios sobre acústica fisiológica se vió que un oyente al que se le hace escuchar un solo sonido no puede dar una indicación fiable de su intensidad, mientras que, si se le hace escuchar dos sonidos diferentes, es capaz de distinguir la diferencia de intensidad.

Normalmente una diferencia de 3 decibeles, que representa el doble de señal, es la mínima diferencia apreciable por un oído humano sano. Una diferencia de 10 decibeles es aparentemente el doble de señal aunque la diferencia de sonoridad sea de diez veces.

Para el cálculo de la sensación recibida por un oyente, a partir de las unidades físicas, mensurables, de una fuente sonora, se define el nivel de potencia, LW, (en decibeles) y para ello se relaciona la potencia de la fuente del sonido a estudiar con la potencia de otra fuente cuyo sonido esté en el umbral de audición, por la fórmula siguiente:

LW = 10 x log (W1 / W0) (dB)

en donde W1 es la potencia a estudiar, y W0 es la potencia umbral de audición, que expresada en unidades del SI, equivale a 10-12 watts.


Las ondas de sonido producen un aumento de presión en el aire, luego otra manera de medir físicamente el sonido es en unidades de presión (pascales). Y puede definirse el Nivel de presión, LP, que también se mide en decibelios.

Lp = 20 x log (P1 / P0) (dB)

en donde P1 es la presión del sonido a estudiar, y P0 es la presión umbral de audición, que expresada en unidades del SI, equivale a 2x10-5 Pa.


Decibelio Ponderado

El oído humano no percibe igual las distintas frecuencias y alcanza el máximo de percepción en las medias, de ahí que para aproximar más la unidad a la realidad auditiva, se ponderen las unidades.


Aplicaciones en Telecomunicación

El decibel es quiza la unidad más utilizada en el campo de las Telecomunicaciones por la simplificación que su naturaleza logarítmica posibilita a la hora de efectuar cálculos con valores de potencia de la señal muy pequeños.

Como relación de potencias que es, la cifra en decibelios no indica nunca el valor absoluto de las dos potencias comparadas, sino la relación entre ellas.
Esto permite, por ejemplo, expresar en decibeles la ganancia de un amplificador o la pérdida de un atenuador sin necesidad de referirse a la potencia de entrada que, en cada momento, se les esté aplicando.

La pérdida o ganancia de un dispositivo, expresada en decibelios viene dada por la fórmula:

dB = 10 x log (PE / PS)

en donde PE es la potencia de la señal en la entrada del dispositivo, y PS la potencia a la salida del mismo.

Si hay ganancia de señal (amplificación) la cifra en decibelios será positiva, mientras que si hay pérdida (atenuación) será negativa.

En Telecomunicación muchas veces se utiliza como nivel de referencia el miliwatt, obteniéndose los resultados en dB referidos a 1 mW, esto es en dBm.

Para sumar ruidos, o señales en general, es muy importante considerar que no es correcto sumar directamente valores de las fuentes de ruido expresados en decibelios. Así, dos fuentes de ruido de 21dB no dan 42dB sino 24dB.

En este caso se emplea la formula:

10log10 (10x1/10+10x2/10+...)= dB Totales

Donde Xn son los valores de ruido o señal, expresados en decibeles, a sumar.

10log10 (antilog(x1/10)+antilog(x2/10)+...)= dB Totales

En algunos paises, para los mismos fines que el decibel, se utiliza otra unidad llamada neper, que es similar al belio pero que en lugar de estar basada en el logaritmo decimal de la relación de potencias lo está en el logaritmo natural o neperiano de la citada relación, viniendo el número de nepers dado por la fórmula:

N=0.5 ln (P1/P2)

Aunque se puede utilizar indistintamente para relaciones de potencias, voltajes o intensidades, el neper se utiliza frecuentemente para expresar relaciones entre voltajes o intensidades, mientras que el decibel es más utilizado para expresar relaciones entre potencias. Teniendo esto en cuenta se puede establecer la relación entre ambas unidades a partir de una relación de voltajes:

1Np=ln (V1/V2); por lo que V1/V2 = e = 2.71828182846

Si ahora se calcula cuantos decibeles corresponden a esta relación de tensiones, se tiene:

1 Np = 20loge ≈ 8.686 dB

Como el decibelio el neper es una unidad adimensional, estando el uso de ambas unidades reconocido por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT)

viernes, 24 de abril de 2009

Convertidores analógicos-digitales

Convertidores analógicos-digitales

Los convertidores A/D son dispositivos electrónicos que establecen una relación biunívoca entre el valor de la señal en su entrada y la palabra digital obtenida en su salida. La relación se establece en la mayoría de los casos, con la ayuda de una tensión de referencia.

La conversión analógica a digital tiene su fundamento teórico en el Teorema de Muestreo y en los conceptos de cuantificación y codificación.

Una primera clasificación de los convertidores A/D, es la siguiente:

Conversores de transformación directa.
Conversores con transformación (D/A) intermedia, auxiliar.

Circuitos de captura y mantenimiento (S/H:Sample and Hold).

Los circuitos de captura y mantenimiento se emplean para el muestreo de la señal analógica
(durante un intervalo de tiempo) y el posterior mantenimiento de dicho valor, generalmente en un condensador, durante el tiempo que dura la transformación A/D, propiamente dicha.

El esquema básico de un circuito de captura y mantenimiento, así como su representación simplificada, se ofrece en la figura:

El funcionamiento del circuito de la figura es el siguiente: El convertidor A/D manda un impulso de anchura tw por la línea C/M, que activa el interruptor electrónico, cargándose el condensador C, dutrante el tiempo tw. En el caso ideal, la tensión en el condensador sigue la tensión de entrada. Posteriormente el condensador mantiene la tensión adquirida cuando se abre el interruptor.

En la siguiente figura se muestran las formas de las señales de entrada, salida y gobierno del interruptor.

El gráfico tiene un carácter ideal, puesto que tanto la carga como la descarga del condensador están relacionadas estrechamente con su valor y con el de las resistencias y capacidades parásitas asociadas al circuito.

Se recalca el hecho de que el control de la señal C/M procede del convertidor A/D, que es el único que conoce el momento en que finaliza la conversión de la señal.

Conversor A/D con comparadores.

Es el único caso en que los procesos de cuantificación y codificación están claramente separados. El primer paso se lleva a cabo mediante comparadores que discriminan entre un número finito de niveles de tensión . Estos comparadores reciben en sus entradas la señal analógica de entrada junto con una tensión de referencia, distinta para cada uno de ellos. Al estar las tensiones de referencia escalonadas, es posible conocer si la señal de entrada está por encima o por debajo de cada una de ellas, lo cual permitirá conocer el estado que le corresponde como resultado de la cuantificación. A continuación será necesario un codificador que nos entregue la salida digital.

Este convertidor es de alta velocidad, ya que el proceso de conversión es directo en lugar de secuencial, reduciéndose el tiempo de conversión necesario a la suma de los de propagación en el comparador y el codificador. Sin embargo, su utilidad queda reducida a los casos de baja resolución, dado que para obtener una salida de N bits son necesarios 2N-1 comparadores, lo que lleva a una complejidad y encarecimiento excesivos en cuanto se desee obtener una resolución alta.

Conversor A/D con contadores.

Llamado también convertidor con rampa en escalera. Usa el circuito más sencillo de los conversores A/D y consta básicamente de los elementos reflejados en la figura siguiente:


Un comparador, reloj, circuito de captura y mantenimiento (S&H), contador,
conversor D/A y buffers de salida.

Una vez que el circuito de captura y mantenimiento (S/H), ha muestreado la señal analógica, el contador comienza a funcionar contando los impulsos procedentes del reloj. El resultado de este contaje se transforma en una señal analógica mediante un convertidor D/A, proporcional al número de impulsos de reloj recibidos hasta ese instante.

La señal analógica obtenida se introduce al comparador en el que se efectúa una comparación entre la señal de entrada y la señal digital convertida en analógica. En el momento en que esta última alcanza el mismo valor ( en realidad algo mayor) que la señal de entrada, el comparador bascula su salida y se produce el paro del contador.

El valor del contador pasa a los buffers y se convierte en la salida digital correspondiente a la señal de entrada.

Este convertidor tiene dos inconvenientes:

Escasa velocidad.
Tiempo de conversión variable.
El segundo inconveniente puede comprenderse fácilmente con la ayuda de la siguiente figura, en la que se aprecia que el número de impulsos de reloj (tiempo), precisos para alcanzar el valor Vien el conversor D/A depende del valor de Vi.



Dicho tiempo de conversión viene dado por la expresión:
Conversor A/D con integrador.

Este tipo de convertidores son más sencillos que los anteriores ya que no utilizan convertidores D/A. Se emplean en aquellos casos en los que no se requiere una gran velocidad, pero en los que es importante conseguir una buena linealidad. Son muy usados en los voltímetros digitales. Existen dos tipos

miércoles, 22 de abril de 2009

Biografía Bebo Valdés

El pianista bebo Valdés, es una figura central de la época de oro de la música cubana; padre de Chucho Valdés. Comienza su carrera profesional como pianista de una de las orquestas más populares de la época, la de Julio Cueva, para la cual compone el mambo "La rareza del siglo". Transcurre la década de los cuarenta y el célebre contrabajista cubano, Israel López Cachao cambia el curso de la música cubana con su danzón "Mambo". Bebo se suma a la orquesta de Armando Romeu en Tropicana, el cabaret mas famoso de la Isla. En poco tiempo, es asesor musical del célebre cabaret. El productor Norman Granz, entusiasmado por la reacción al jazz afrocubano en Nueva York, le recomienda a Valdés en 1952 la primera descarga de jazz cubano que se graba en la isla. En esas fechas, la orquesta de Valdés se escucha en la radio a la ancho y largo de la isla. Uno de los vocalistas es Benny More, quien se inspira en la formación para crear su propio big band. Por su parte, Bebo crea un nuevo ritmo, la batanga, y continúa componiendo. Uno de sus temas, "Rimando el cha-cha-cha" es todo un éxito para la Orquesta Riverside. Firma para acompañar a los artistas del sello Gema. Entre ellos se encuentra un cantante de incomparable fraseo, "El Guapachoso" Rolando Laserie, cuya popularidad es solamente superada por Moré.

Al comienzo de los sesenta en Méjico, es director musical del bolerista chileno Lucho Gatica. Va de gira por Europa con los Havana Cuban Boys. Creador de la batanga, su vida dio un vuelco de ciento ochenta grados cuando decidido exiliarse en 1960 a Suecia adonde echó raíces y creo su propia familia permaneciendo alejado de la música durante muchísimo tiempo. Su primer contrato le llevaría a tocar durante seis meses en un club del Circulo Polar Ártico. En Estocolmo, se enamora, se casa, y se suma en el más profundo anonimato. Pasan más de treinta años. El 25 de Noviembre de 1994, Bebo recibe una llamada de Paquito D´Rivera, invitándole a grabar un nuevo disco en Alemania. Tres días después, D’Rivera produce Bebo Rides Again, colección de clásicos cubanos y originales de Valdés, compuestos especialmente para la ocasión. El tiempo no pasa en vano. Suena mejor que nunca. Comienza una nueva carrera a sus setenta y seis años.

En el año 2000 se lanza la película dirigida por Fernando Trueba, Calle 54, junto con un doble un CD de la banda sonora de la misma. El éxito fue extraordinario; se trata de unos encuentros históricos entre los más grandes del Jazz Latino entre los que han participado, entre otros, Bebo Valdés, Tito Puente, Eliane Elias, Jerry González, Michel Camilo, el propio Paquito D'Rivera, Cachao y tantos otros extraordinarios músicos afrolatinos. Su reciente disco, con Lola Records, titulado "El Arte del Sabor" junto con Cachao y Patato salió en Abril de 2001. Le han otorgado por el mismo el Grammy al Mejor Álbum Tropical Tradicional.

A sus 85 años, Bebo Valdés es ya reconocido como una de las grandes figuras vivas de la música internacional. Su disco Lágrimas Negras junto al cantaor flamenco, Diego el Cigala, ha situado de nuevo al pianista cubano en plena actualidad. Lágrimas Negras es un éxito mundial y se publica en todo el mundo, ganando un Grammy Latino. El último proyecto de Bebo por ahora es su participación en la última película de Fernando Trueba titulada: "El Milagro de Candeal", un film que cuenta, entre otras muchas cosas, la historia del viaje de Bebo Valdés a Salvador de Bahía (Brasil) para reencontrarse con sus orígenes africanos.

Biografía Pérez Prado

Existen cuando menos 5 ó 6 versiones de su fecha de nacimiento. La más aceptada es la del 11 de diciembre de 1916. Nació en Matanzas, Cuba, en la misma Matanzas que fue cuna de Miguel Faílde, el creador del danzón. Es ahí donde comienza a estudiar el piano y donde hace sus pinitos profesionales, cuando el joven Dámaso llega a La Habana vive intensamente la llamada época de oro del son cubano.
El joven pianista consigue pronto colocarse en algunos grupos musicales que tocaban en lugares famosos, es en una de estas agrupaciones que conoce al cantante Orlando Guerra, que la escena musical conocía mejor como "Cascarita", y por recomendación de él, en 1942, entra a una de las mejores agrupaciones de la isla: la orquesta Casino de la Playa.
Pérez Prado, apoyado por su trabajo en la Orquesta Casino de la Playa, llegó a México con apoyo de algunos de sus compatriotas que se encontraban ya establecidos, como Ninón Sevilla, Beny Moré y Kiko Mendive. Al poco tiempo forma una orquesta con la instrumentación del tipo de las grandes bandas de jazz, adicionadas con la imprescindible percusión afrocubana, creando un sonido que sería desde entonces su sello y con el que crearía el estilo del mambo, en donde el verdadero solista es la orquesta.
Desde ese momento el mambo se convirtió en la gran atracción del sexenio que presidía Miguel Alemán, formando parte de la escena popular con mambos dedicados a los ruleteros, o a los estudiantes del Instituto Politécnico o de la Universidad, en una época en que la vida nocturna parecía presagiar tiempos mejores. El éxito del mambo al comenzar la década de los años cincuenta fue rotundo.
La vida personal y musical de Pérez Prado vivió siempre ligada al mambo, a pesar de sus esfuerzos por crear y popularizar otros "ritmos" como el suby o el dengue.
El mismo Pérez Prado adquirió la nacionalidad mexicana en 1980 para pasar los últimos años de su vida como ciudadano del país que lo acogió y lo lanzó al mundo.
Anécdota
La figura poco común de Pérez Prado comenzó a ser muy familiar para el gran público y quizá por lo exacto del apodo, el mote de car'efoca se le quedó, a pesar de que sólo surgió como una mera ocurrencia en medio de una grabación, en que el gran Beny Moré al contestar la pregunta:
"¿Quien inventó el mambo que me sofoca?", respondió "un chaparrito con car'efoca."
MAMBO YAMBO
MAMBO, QUE RICO MAMBOMAMBO, QUE RICO ES, ES, ES
MAMBO, QUE RICO MAMBOMAMBO, QUE RICO ES, ES, ES

domingo, 19 de abril de 2009

El CD de audio suena peor que antes, ¿por qué?

Diversos medios periodísticos se han hecho eco del asunto: los CD´s de audio ya no son lo que eran hace 10 años, y es así, que las grabaciones viejas suelen “sonar mejor” para algunos oídos. En el sitio Web llamado FUNL, se publicó un video que explica el por qué de esta situación, revelando que la informática tiene mucho que ver en el problema, porque en general el proceso de masterización se realiza con elementos informáticos.

No estamos hablando de CD´s de audio generados a partir de archivos MP3, los cuales invariablemente suenan peor que los originales, porque en el proceso de compresión de audio los algoritmos MP3 borran partes de las formas de onda sonoras que el oído humano en general no escuchará tanto como otras, que sí tienden a quedar en el material auditivo digital. Tampoco estamos hablando de problemas de defectos de fabricación, ni nos referimos a problemas de materiales defectuosos, no.

El inconveniente está en que los nuevos discos, o digamos las nuevas canciones de música popular, son pasadas por un proceso llamado “masterización”, tal como se hizo desde siempre, pero desde hace algunos años la masterización entró en una “guerra de alto volumen”. En Wikipedia hay un excelente artículo sobre el asunto [1], que cuenta incluso cómo fue evolucionando esta guerra, y allí se dan datos precisos en términos de decibeles (una forma de medir el volumen del audio).

Una vez que una canción es grabada en un estudio de grabación, pasa por un proceso de “mezcla”, en el cual justamente se mezclan los diferentes instrumentos (ej.: piano, voz, guitarra, batería, etc.) para que suenen del modo deseado produciendo un conjunto coherente. En ese proceso, no se intenta dar más volumen general a la canción, simplemente en general se intenta que se escuchen todos los instrumentos, tal como el productor y/o los músicos lo desean.

Luego, la “mezcla” deberá pasar por una proceso de “masterización” para llegar a las radios y los CD´s de audio. Es allí cuando expertos en masterización se pasan largas horas logrando un volumen homogéneo para todas las canciones de un disco, pero en el mismo proceso intentan competir con otros discos en el mercado en materia de volumen, para lo cual se debe aplicar un efecto de limitación de picos y compresión, que le quita dinámica al sonido… con los años, el volumen fue creciendo, y la dinámica decreciendo. Así, tenemos discos que suenan todo el tiempo “al palo”, con pocos matices, con instrumentos un tanto saturados y una calidad acústica rebajada.

La solución para acabar con esta guerra del volumen sería justamente volver a masterizar las canciones como se hacía años atrás, cuando lo importante era más la calidad de sonido final que aplastar a un competidor musical.

Mucha gente suele percibir el volumen alto como mejor sonido, pero todo tiene sus límites, y el CD tiene un límite claro: cero decibeles es lo máximo que se puede alcanzar en el mundo digital; el resto del sonido se encuentra en valores negativos, por ejemplo una introducción en guitarra sonará quizá con picos de volumen en -6 decibeles, y un bombo de batería tocado fuerte puede tocar el pico de los -1 decibeles. Cuando se aplica la compresión, esa guitarra comenzará a sonar al máximo posible: 0 decibeles, y el bombo no podrá traspasar la barrera, quedando a 0 decibeles, pero perdiendo dinámica (parte de su forma de onda original, de su esencia sonora).

Se recomienda ver y escuchar el video explicativo:


[1] http://en.wikipedia.org/w/index.php?title=Loudness_war